A todos los hombres que os fuisteis sin previo aviso…

A todos los que os fuisteisUna vez una persona me dedicó una canción con todo su cabreo, aunque en su momento me generó un gran desborde dramático…al cabo de unos días, habiendo alcanzado la serenidad, pude darme cuenta que realmente esa persona había perdido su tiempo en la selección de la misma…que tenía su arte! Incluso para odiar hay gente que lo hace con estilo.
El caso es que hoy, por cosas de la vida tuve que coger el coche para hacer un par de gestiones y me topé con un cd recopilatorio de “musiquillas pachangueras” de hará varios años…
Al introducirlo sonó una canción…y de repente me vinieron a la mente todos esos hombres que sin previo aviso desaparecieron en algún momento de mi vida.
No es que haya tantos pero los suficientes para dedicarles una canción.
Será por exorcismo, será porque en cierta forma creo que todos somos mitad hijos de dios, mitad hijos de puta.
Pero días como hoy, que miras por la ventana y llueve, que sopla el viento como si el mundo estuviese enfurecido, ME APETECE.

Asi que yo para no ser menos…
Aquí va mi dedicatoria.
Para todos los que os fuisteis, de las más variadas formas, os doy las gracias!
Porque para encontrarse es necesario perderse y solo en la ausencia pude descubrir mi presencia.
Así que hoy desde la calma, teniendo la certidumbre de que todo tiene un motivo de ser y que nadie te hace daño ni lo haces tú, sino que estamos en esta vida para aprender y crecer.
Os dejo está canción de Joaquín Sabina cantada por María Jiménez.

*NO APTA PARA GENTE FINA CON COMPLEJOS DE VERGÜENZA AJENA.

Para el resto… aquí está la letra, que es de lo más interesante.
Ni yo bordo pañuelos,
ni tú rompes contratos,
ni yo mato por celos,
ni tú mueres por mí
y antes de que me quieras
como se quiere a un gato,
me largo con cualquiera
que se parezca a tí.

De par en par te abro
las puertas que me cierras,
me cuentan que el olvido
no te sienta tan mal,
la paz que has elegido
es peor que mi guerra,
lo que pudo haber sido
lo que nunca será…

Yo en cambio nunca supe
ir a favor del viento
que muerde las esquinas
de esta ciudad impía,
pobre aprendiz de brujo
que escupe al firmamento,
desde un hotel de lujo
con dos… con dos camas vacías.

….(el resto no es necesario 😉

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No puedo dejar de pensar

….En él..

Cuantas…cuantas veces habré pasado por ahí…

Hombre a la vista, se acerca…una segura de si misma, se dice..por favor, yo con este tipo? Anda ya! Menudo chulopiscinas…

Y ves como él poco a poco se acerca,…

primero te quedas extrañada, escéptica al acercamiento,… luego te ries cada vez que llega un whatsapp suyo…

y al final acabas embobada, mirando el teléfono móvil esperando a que te diga algo, a que se conecte, a que te responda…a dios sabe que.

El caso es que tú, que 2 semanas antes estabas tan tranquila, centrada en tus asuntos,  tus proyectos y te sentías tan feliz de empezar a concretar todo eso que te ilusiona y ves lo bien que manejas la situación… (Ya sea la 1º vez que aparece ese hombre en escena, o la 2ª.. aquel que una vez te dejó porque no tenía claro lo que quería, no estaba preparado o en proceso de recuperación de una ruptura anterior…).

El caso es que piensas que bien,  no  me afecta que haya vuelto a mi vida, aunque hayamos estado juntos hace 2 días no pienso en él…Te sientes orgullosa como nunca…

Pero han pasado 3 semanas y empieza a generarse en ti una ansiedad, una obsesión, un control de la situación…y todo eso que creías tener superado, esa dependencia…resulta que sigue ahí, en el momento que has levantado las barreras, resulta que esa persona sigue siendo más importante para ti de lo que tú pensabas. Y eso te cabrea enormemente, porque te das cuenta en el fondo, que no eres esa mujer independiente que creías ser, que no necesita a ningún hombre, más bien te empiezas a ver como la mujer sumisa que espera a su marido durante todo el día ansiosa y tiene la casa perfecta a la espera de su llegada.  Esa, cuya existencia no tiene ninguna validez sin la presencia de un hombre, que es la que la valida, la que gracias a su mirada, ella se ve.

Suena fuerte verdad? Pero acaso no te has sentido así alguna vez?…

Es ese miedo que no quieres ver y prefieres encerrarlo en el armario en una caja al fondo de todo, o bien bajo tierra…y si puede ser, a 3m de profundidad mínimo.

Francamente creo que es mejor coger al fantasma de las sábanas e invitarlo a un café a merendar…a fin de cuentas o hablas con él o te va a estar atormentando día tras día, noche tras noche, dando golpecitos a la puerta esperando que le abras la puerta para salir…

Si lo sé, tú estás pensando, diooos que se CALLEE!! Que se Vayaa!!! No te quiero escuchar, DÉJAME EN PAAAAAZ!!!!

Y él arre que arre, abremeeee ABREMEEEE!!!!

Y susurrándote, ha pasado 1 día…y aun no te ha llamado!!! JA JA…con risita incluida…

Si es que no le importas, lo ves,…ya te advertí! Solo quería jugar contigo, no tenía con quien quedar y le pasaste aquel día por la cabeza, no hay más…De nuevo te has vuelto a ilusionar de una fantasía que no tiene ni pies ni cabeza.

El caso es que aunque suene a tragicomedia,  a película barata de tarde de domingo, creo que no ando lejos de cómo nos hemos podido sentir más de una vez.

Si estoy escribiendo esto es porque yo misma me pregunto cómo mujeres inteligentes, guapas, con trabajo,  independizadas o no, que no dejan de formarse,  y mínimo con 2-3 actividades extras se sienten tan inseguras frente al hombre que les gusta y aquí me incluyo.

Es la sensación de sentir que toda la energía masculina la hemos desarrollado y potenciado a base de chupar energía a nuestro potencial femenino.

Entre nosotras no nos apoyamos, nos criticamos, nos juzgamos.

La soltera a la casada, la seductora  a la “recatada” y la discreta, sería, rígida.. crítica de chica fácil a esa que va a por lo que quiere sin complejo alguno.

Como vamos a sentirnos seguras de nosotros mismas si no somos capaces de valorar las múltiples “diosas” que habitan en nosotras. Si en vez de reconocerlas como se merecen, castigamos como criminales a las que expresan lados que no hemos querido explorar en nosotras.

El caso es que nos cuesta salir de lo conocido, de nuestro patrón.

Yo soy esto y no soy aquello.  Cuando tú eres mucho más de lo que crees ser, simplemente has renegado a la totalidad por tal de sobrevivir en tu entorno.

De pequeña aprendiste que más te valía ser de una manera o lo ibas a tener difícil. El caso es que eso solo tenía que ser una defensa no una armadura que al final acabó oxidada incapaz de ser quitada bajo ninguna circunstancia.

Tal vez tú que tan cabreada estás de lo que ese hombre te hace sentir, es la gran oportunidad para mirarte de cerca, ver realmente donde estás y saber que en tu camino dejaste alguna compañera, alguna parte de ti que realmente era importante y tú no creiste necesitar.

Un viejo proverbio chino dice “El miedo llamó a la puerta, la confianza abrió y fuera no había nadie.”  Que cada vez que un miedo llame a tu puerta, atiendas para escuchar lo que te quiere expresar.  Que esa otra parte de ti no se sienta abandonada, sino escuchada y atendida.

Y solo con ese gesto, verás que vuelves a fluir, con confianza y serenidad, un poco más completa… puesto que donde antes habitaba la guerra empezó a morar la paz.

Ana CalderónAna Calderón  Artista, Terapeuta Gestalt y formada en Astrología Psicológica.

Combina sus conocimientos en terapia, arteterapia y astrología psicológica en pos del crecimiento personal y el desarrollo del potencial que aguarda en el interior de las personas.

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