Toda historia tiene un gran final, pero en la vida, un final es el comienzo de algo NUEVO

ana-calderon_ciclolunarHoy empieza un nuevo camino para mi,  algo que ha llevado cociéndose a fuego lento durante mucho tiempo, como el buen vino vale la pena esperar cuando quieres obtener un buen resultado.
Técnicamente ha durado un embarazo, pero la esencia que destila, toda una vida…al menos de estos 33 años…
Aquí os dejo el resultado de todo este proceso…

Sois muy bienvenidos!

http://ciclolunar.com/

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Aprendizajes en las relaciones (tránsito de saturno sobre venus)

Ana Calderón Terapeuta Gestalt, Artista y formada en Astrología Psicológica. Combina sus conocimientos en terapia, arteterapia y astrología psicológica en pos del crecimiento personal y el desarrollo del potencial que aguarda en el interior de las personas. Más información sobre Ana Calderón ; contacta: Contacto; Solicitar Consulta terapéutica; Otras consultas:Consultas

Manual de instrucciones en caso de discusiones

manual-instrucciones-discusiones_Ana-CalderonNormalmente con quien más discutimos son las personas más cercanas a nuestra vida, pareja o familiares directos, por el grado de intimidad que se despliega con esa persona, la cercanía y el contacto. Como bien decía el refrán “la confianza da asco”. Puede que creas que sea algo malo, pero puede que no, puede que sea lo mejor que te puede pasar, el discutirte con alguien, ya que en ese momento está saliendo una parte de ti que en otras ocasiones no te atreves a mostrar o no necesitas sacar pero que sigue existiendo. Puede que después de esa apoteósica discusión, te paras a analizar cada fragmento de ese día y piensas joder si es que no sé ni cómo empezó la pelea o discusión, y al final hemos acabado machacándonos…Si yo quiero a esta persona, pero … Como una ola te has visto atrapado por algo mayor que tú, has perdido el norte, te has sentido atacado, dolido por él o ella…Cuando en otras ocasiones todo fluye. Y llegas a cuestionarte ¿cómo hemos llegado hasta aquí? La cuestión es que aquí sólo estamos rozando la superficie, sin embargo detrás, es mucho lo que se cuece. Aunque tú solo ves el ataque y la agresión. Si realmente quieres llegar al quid de la cuestión, solo hay que seguir la pista…Una pista que te va a transportar en el tiempo. Lo primero vamos a viajar unos años atrás, pero muy atrás cuando a penas eras un niñ@,  y vamos a entrar en tu casa para recoger las pistas. ¿Qué clase de ambiente me rodeaba en mi infancia?

  • Un ambiente intrusivo y tajante, aunque a la vez franco y directo. Viviste situaciones de violencia verbal y hasta física. Tenías una madre “atropelladora”, ¿se acercaba a ti sin darte tiempo para decidir o elegir? (luna en aries)
  • Había mucha presencia de lo material, como algo permanente. También caricias, mimos, alimento, regalos, cuerpo, amor, seguridad, alimento, sensualidad, inercia, dinero, todas eran como un solo estimulo, todos ligados. La máxima seguridad estaba en lo estático. (luna en tauro)
  • Tal vez estabas en un ambiente donde la inteligencia, estar informado, la versatilidad, la habilidad de hacer más de una cosa a la vez, estaba muy valorado (o afectivizado). Y sin embargo dejarse llevar por las emociones era un signo de debilidad. (luna en géminis)
  • El vínculo con tu madre era muy estrecho, íntimo, sin intermediaciones, donde estaba garantizada la seguridad y no se necesitaba ni siquiera verbalizar, estabas cómod@ y segur@ y no necesitabas decir que necesitabas”, pues las necesidades siempre estaban cubiertas. (luna en cáncer)
  • Puede que fueras el centro de las miradas, el rey/reina de la casa y tu sola presencia llenaba de vitalidad el entorno y colmaba las expectativas de quienes te rodeaban. Eras querido solo por el hecho de “ser” y no necesitabas hacer nada para que te quisieran. (luna en leo)
  • Puede que en tu casa, los comportamientos que indicasen “madurez” eran muy apreciados e incluso tu madre era alguien que necesitaba que la ayudasen a ordenarse, depositando en ti el apoyo que necesitaba. Lo que daba seguridad era el orden, la minuciosidad y la eficiencia. (luna en virgo)
  • O bien tu familia era una en la que no estaba aceptada la honestidad o había un juicio muy fuerte en contra de la explicitación directa de las situaciones y conflicto. Se tenía que agradar a los demás, ser educado, refinado, amable, estar pendiente de que el otro se sintiese bien y no adoptar actitudes inadecuadas (luna en libra)
  • Puede que hubiese mucha intensidad…”’Yo doy todo, pero te exijo que me des todo a cambio”, una familia donde el afecto es imaginado como fusión total máxima. ambivalencia entre ser todo para la madre (familia, clan) y al mismo tiempo perder toda identidad propia, quedando constituido por el mero deseo de ese mundo afectivo que impide toda diferenciación. (luna en escorpio)
  • Tal vez no había interferencia a tus deseos, eras cuidado y protegido. Tu infancia era un entorno en donde estaban presentes la amplitud, la expansión, la confianza, la libertad, el optimismo y la alegría.  (luna en sagitario)
  • O bien tu afecto venía asociado a minimizar tus necesidades. Limitarse a lo esencial con el fin de autosostenerte. Una madre austera, poco proclive al contacto físico y emocional, una educación severa y con poca consideración hacia tus necesidades personales. (luna en capricornio)
  • O tal vez en tu infancia había cortes…tan pronto te decían “te quiero” ese vínculo desaparecía. Cada vez que había afecto, este desaparecía súbitamente. El único refugio era la ausencia de refugio, la renovación, la única constante. Una madre siempre diferente, distante y cercana, ausente y presente, inmensa y vacía.  (luna en acuario)
  • O estabas envuelto en una cualidad maternal omnipresente que iba mucho mas allá de tu madre real. Cobijado por una gran ternura y cuidados infinitos,donde no había que realizar ningún esfuerzo para sobrevivir, no había violencia, ni lucha, ni escasez, ni restricciones. (luna en piscis)

Imaginémonos por un instante un encuentro entro todos ellos, cada uno va a estar respondiendo de una forma diferente a la misma demanda, la cuestión es cada uno interpreta también de forma diferente los actos. Que niño hay detrás, que personaje se esconde, que herida se reabre en el cotidiano de esa relación… Por ejemplo está la persona que siente que si pide algo, o si alguien le da, queda comprometida a dar todo de sí a cambio.  (luna en escorpio) O la que quiere entender y no sentir, cree que por ser hábil, inteligente y saber, será premiado, querido y se terminaran todas las dificultades y esto no es así. (luna en géminis) Cada vez que algo nos sucede miramos de responder de la mejor forma, esa es la idea siempre, nadie quiere hacernos daño voluntariamente, uno siempre trata de hacer lo mejor. El problema es que funcionamos a través de la memoria, uno ha ido sofisticando su sistema de defensa dependiendo de todo lo que ha vivido y cuando vivimos algo que nos recuerda a una situación pasada, accionamos la defensa automáticamente antes de que crucen la valla de seguridad y nos hagan daño. Llevamos toda la vida entrenándonos y respondemos ante nuestro sistema de entrenamiento. El propósito real es no quiero sentirme herido, no quiero que me hagas daño. Si en mi casa no estaba aceptado expresar las emociones, automáticamente en situaciones de riesgo voy a actuar así. El problema es que el otro te percibe frío, porque para él cuando hay una situación de riesgo se corta el dedo y expresa su compromiso con el otro. Dependiendo de eso nuestro escuadrón de batalla será uno u otro. Si tenemos unos recursos parecidos de respuesta defensiva será más fácil entendernos, porque sabemos que cuando el otro saca el batallón, en el fondo lo que hay detrás es un sentimiento de fragilidad. Pero, ¿qué sucede cuando mis defensas son diferentes a las tuyas? No puedo saber qué te está pasando, no puedo entender porque has sacado a los leones y me has tirado al medio del ruedo y me has sacado al más sanguinario de tus sicarios. Si realmente nos importa esa persona, si vemos que en la calma todo está bien, vale la pena que hagamos una reflexión de nuestros mecanismos de defensa ya que estos me están alejando de contactar con los otros. Se trata de que la armadura me defienda no que yo sea su esclava y me impida que los demás me toquen. Así que la próxima vez que te salten las alarmas de que alguien quiere invadir tu castillo tómate un par de segundos de respiro para comprobar quien hay, antes de sacar tu batallón, asegúrate si alguien te ha proclamado la guerra o si solamente es que ha cruzado un pajarito por tu valla electrificada con sensor de movimiento. Terapeuta Barcelona-Ana CalderónAna Calderón Artista, Terapeuta Gestalt y formada en Astrología Psicológica. Combina sus conocimientos en terapia, arteterapia y astrología psicológica en pos del crecimiento personal y el desarrollo del potencial que aguarda en el interior de las personas. Más información sobre Ana Calderón ; contacta: Contacto; Solicitar Consulta terapéutica; Otras consultas:Consult

Me sacas de quicio!!! (aprendiendo de las tensiones)

Hay ocasiones que las personas nos irritan hasta tal punto que nos pueden llegar a sacar de quicio y todo porque no hacen lo que se supondría
me sacas de quiciotendrían que hacer, no suplen nuestra demanda, esa que se suponía estaba tan clara.

En ningún momento nos paramos a pensar que puede que no te estés comunicando lo suficiente para que tu interlocutor te entienda, no eres capaz de buscar las palabras, las maneras,…tratas al otro de inútil cuando la inutilidad es tuya, la incapacidad es tuya por la impotencia ante no saber hacerte comprender.

En una relación de pareja esa tensión se multiplica, sobretodo cuando hay ámbitos en los que todo fluye y de repente hay uno que sin entender el motivo, todo chirría.

Cuando estás en una relación donde la persona es un igual a ti, donde te ves reflejado en un espejo hasta tal punto, que la foto puede ser de lo más desagradable cuando te toca mirar lo que nunca habías prestado atención.  Es entonces, cuando esa alteración inicial de la que hablábamos se multiplica por cinco si no te has parado a pensar por un instante tu propia tartamudez, afonía, torpeza, …

No puedes escapar, …

Y te empiezas a dar cuenta que lo que antes iba bien, no era por ti, sino porque nadie te había preguntado hasta la fecha

Creías haber aprobado un examen del cual nunca habías sido examinado.

Si tu interlocutor no pregunta, es porque ya sabe, no quiere decir que tu sepas expresarte, o que no exista problema, simplemente te topaste con alguien que había vivido esa experiencia y sabía cómo afrontarla.

Vivimos pensando que a veces el mundo nos castiga o bien nos regala.

O vemos el sol espléndido o vemos los nubarrones.

Y cuando la tormenta, esa nube negra se posa sobre nosotros, estamos deseando que se marche.

No nos paramos a pensar que la vida nos está haciendo un regalo, un regalo para que aprendas tu habilidad a bailar bajo la lluvia, a aprender a usar un paraguas, o simplemente a darte cuenta que la lluvia es un regalo para que las plantas puedan florecer con más esplendor.

Desde el momento que eres capaz de cambiar tu perspectiva,…

No sé si te has parado a pensar en la expresión sacar de quicio. Para los que no lo sepan el quicio es el punto de apoyo en el que  se asegura la hoja de una puerta o ventana, donde están las  bisagras, a partir del cual se mueve y gira ésta.

Así que si le damos una vuelta de tuerca a la expresión sería Me sacas de mi centro para poder ver en perspectiva lo que hay a mi alrededor.

Si estás en tu centro y giras
sobre las bisagras, no es necesario que la nube negra marche, sabes de sobras que el sol está ahí, entiendes los mensajes, entiendes tu aprendizaje y vives con humildad, entendiendo tus limitaciones y la oportunidad que te da la vida para aprender a mejorar en esos ámbitos que hasta la fecha creías dominar.

Así que cada vez que sientas que estás perdiendo los papeles por una dificultad que se te presenta con alguien en tu vida, párate a pensar.

Hasta qué punto esto también me desborda a mi, en vez de señalar al otro de su torpeza, empezar por uno mismo.

Y a la vez no olvidar que la comunicación es entre dos. Y la verdad es que si el otro no quiere poner de su parte por lograr también comunicarse contigo, yo te diría que ni te molestes.

Pero si nada más asumes tu limitación, ves que el otro reconoce también su parte, entonces siéntete afortund@ de poderos dar una tregua, porque a fin de cuentas eso es lo que cuenta.

Reconocer hasta donde llegamos, que somos seres humanos, nuestros fallos, nuestros puntos ciegos y desde ahí apostar, apostar por uno y por el otro desde lo que somos, pero desde la realidad y no las falsas expectativas que imaginamos.

Ana CalderónAna Calderón  Artista, Terapeuta Gestalt y formada en Astrología Psicológica.

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Dependencia y miedos en las relaciones

miedos y dependencias en las relacionesÉrase que se era la cotidianeidad de una relación. Un día no como cualquier otro en el que empiezas a vislumbrar las sombras de la oscuridad.

Y cuestionarte.. ¿cómo las personas podemos llegar a ser tan dependientes?

¿Cómo nos podemos enclaustrofiar en cajas de cristal?

Aquello que tanto tememos al final acaba convirtiéndose en el aire vicioso de consumo diario sin apenas darnos cuenta.

Y en el momento que alguien abre la puerta para dejar entrar un poco de oxígeno, nos sentimos alarmados, caemos en pánico, al sentir que la vida se nos va en ese instante.

Cuan alejados estamos de esa otra parte que ansiaba una relación más libre, más relajada, de cada uno con sus cosas, sus proyectos, sus amistades, su agenda libre de ser escrita…

y esa otra ansiando una fusión completa con el otro

La sensación de que el suelo se parte en dos, simplemente porque el otro ha decidido hacer algo diferente…o bien, el tú ya ni plantearte quedar con tal persona,  no vaya a pensar nada raro…

¿Qué clase de contratos no-explícitos empezamos a establecer con el otro sin que éste ni siquiera sepa a penas de que va la historia?… un gran entramado de normas y leyes se establecen en nuestra mente considerando que si yo hago A…el otro seguro que hace B…

Cuando la pareja está pensando en X…para que tu hagas Y.

Y poco a poco, cada uno va creándose un mundo de fantasía, hasta que un día, por causas ajenas a la relación, aumenta la tensión y estalla esa burbuja de jabón, de espejismos, de líos y más líos que únicamente nos sirven para darnos cuenta de cuan diferentes somos del otro y cuan vulnerables somos.

Del tinglado que somos capaces de montar para que no se nos vea en total desnudez, fragilidad. Es cuando si uno quiere, puede realmente enfrentarse a lo más desagradable de si mismo. Si tienes la valentía de no acusar al otro para ver realmente que es lo que a ti te estaba sucediendo. ¿De qué me siento agredido? Acaso no soy yo el que puedo ser verdugo¿Por qué se disparan tantas molestias cuando el otro se hace cargo de sus necesidades?

¿Quién te ha pedido a ti que te anules? ¿Qué te sacrifiques por el otro? Que dejes de ser, de vivir, de disfrutar..

Quien nos ha dicho que las relaciones son así para que acabemos poco a poco sumergiéndonos en situaciones que no tienen nada que ver con nuestra naturaleza, patrones inconscientes que se disparan sin apenas cerciorarnos…

Por suerte, cada vez más, la consciencia empieza a ser también “virus expansivo”, afortunadamente, si somos honestos con nosotros, como una llama encendida empezamos a iluminar partes oscuras a nuestro alrededor, como una hoguera poco a poco que se crea sumando velas, las trampas en las que caímos un día serán esquivadas, incluso desatendidas, porque encontraremos caminos más sencillos para llegar a la salida.

Ana CalderónAna Calderón  Artista, Terapeuta Gestalt y formada en Astrología Psicológica.

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¿Que es el amor?

El otro día reflexionaba…¿que es realmente el amor?

¿Acaso el amor es querer deslumbrar a tu pareja, ser un regalo en su vida?

Ser capaz de adivinar que desea para que realmente sienta que tú lo tienes en cuenta?

Colaborar en las tareas del día a día, que vea que eres alguien con quien se puede contar, que mereces la pena como pareja, ser ordenado, estar atento a las necesidades del otro.

¿Tener los mismos gustos? ¿Las mismas aficiones?¿ Los mismos defectos?

¿Que el otro te ayude y sea tu soporte en todo eso que no te sostienes por ti mismo y a la vez ser tú el sostén del otro?

La verdad es que ha llegado un punto en que el chiringuito  no se aguanta por ningún sitio.

No creo que el amor sea nada de todo eso, porque eso solamente es mi máscara para que tú me quieras y me cuides y así no tener que estar contactando con todo lo que no me gusta de mi, mi fragilidad, mi pequeñez, mi herida.

El sentimiento de orfandad, de soledad.

De no querer sostenernos por nuestros propios pies y esperar que aparezca otro que sea nuestra muleta.

Y el problema es que no nos damos cuenta de eso, construimos una realidad aparente y la llamamos amor, amor porque me siento bien contigo, amor porque hago cosas contigo que no era capaz de hacer solo, amor porque el reflejo que obtengo de ti es mucho más bello que el que obtenía en completa soledad.

Y decimos te quiero, te amo…cuando detrás hay camuflado un te necesito, no puedo estar sin ti. Y buscamos locamente una pareja para acallar esa voz, ese vacío, ese sentimiento de desprotección, pensando que ese otro será capaz de curar esa herida, cuando el otro ya viene con su herida de fábrica, esperando que seas tú el que se la cure.

Y entonces ¿que pasa?

Pasa lo que pasa, que de repente no se sabe como, se viene abajo una relación que aparentemente iba tan bien…y el otro decide cortar, o bien aparece una tercera persona, o sea lo que sea. El caso es que no podemos sostener más nuestra mentira y en vez de enfrentarnos a nuestra pareja con completa honestidad y responsabilidad, nos volvemos el juez que castiga y juzga, acribillando al otro de no entendernos, de no cuidarnos, de no valorarnos.

Hemos perdido el norte, el centro. Y es eso, lo único que necesitábamos para que esa relación funcionara. Construir el soporte desde el centro de nuestro corazón, valorarnos a nosotros mismos, sanarnos nuestras propias heridas. Y sí, a la vez, construir camino con tu compañero, tu amor, si quieres llamarlo así, pero solo desde mi propio apoyo, desde mis 2 pies sobre la tierra, y desde el respeto y el cariño de mí mismo hacia mi persona y hacía la tuya. Porque ni yo soy superwoman ni tú eres superman y en esta vida hemos venido a aprender de verdad.

Ana CalderónAna Calderón  Artista, Psicoterapeuta Gestalt y formada en Astrología Psicológica.

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La pareja perfecta

La pareja perfecta, un ideal que muchos visualizamos en nuestro interior como la total representación de características que ansiamos ver en el otro, donde todo sea un paraíso de luz, color y fantasía…
Es curioso que hará unos 2 años, viendo un campeonato de patinaje artístico, la propia actuación evocara en mi todas esas imágenes que pululaban en mi mente…
Es esa la pareja perfecta!
Se hacía tangible ante mis ojos, ideas que aún estaban en proceso de elaboración y que al verlas provocaron en mi una gran emoción. Me quedé pasmada.
Como 2 personas tan aparentemente diferentes, juntas creaban un universo de tal belleza,…?
Todo fluía, no había un instante de duda, era el equilibrio personificado, el apoyo mutuo, el ir y venir…la compenetración, la confianza en que el otro estará allí para sujetarte y no te dejará caer.
Más tarde,.. volviendo a ver cada cierto tiempo aquel video, aquella inicial imagen de “pareja perfecta” cogía matices que a mi propia concepción inicial no había tenido en cuenta, planteamientos y preguntas que iban surgiendo…
¿Cuántas horas de duro esfuerzo y trabajo habrán pasado estas 2 personas para llegar a tener tal compenetración?,¿cuantas veces uno se habrá caído porque el otro no pudo estar atento, no tenía la fuerza suficiente…?
Cuantas veces habrá pasado por sus mentes, no estamos preparados para hacer según que. Esto es demasiado! De momento iremos pasito a pasito, que lo que hagamos salga bien y cuando hayamos cogido la confianza suficiente pasaremos al siguiente nivel.
Supongo que con el tiempo, a medida que uno va madurando empezamos a ver el valor de lo que se cuece “detrás de bastidores”, cuando de niños solo veíamos la magia del espectáculo final.
Hay personas que prefieren no involucrarse..ya vislumbran de lejos el duro esfuerzo que todo representa y se olvidan de la magia, lo bello, la ilusión, …
Tanto como que muchas otras, aunque se involucren, no quieren contactar con la parte responsable, es un…”Quiéreme porque no me quiero yo…”, “Sé mi muleta porque estoy coja de un pie…”…buscando que el otro llene un vacío que no sabemos cómo llenar nosotros mismos.
Pero que hay de estar presente y ver a quien tengo delante sin proyectarle todas las fantasías de lo que se supone tendría que ser, ni venderle nada que no soy.

Sentirse relajado en la compañía del otro.
Y si decido hacer lo que me apetece sin miedos, sin pensar, estar en lo que surge…?
Y si dejo de usar la cabeza de una vez, y dejo que las emociones fluyan sin cuestionarlas?
Y si ninguno de los 2, decide poner barreras? Que puede salir de aqui? …el tiempo lo dirá…
Pero desde luego que será un buen principio para empezar a construir algo de verdad.

**Os dejo aquel video que una tarde vi por si os sirve de inspiración…

Ana CalderónAna Calderón  Artista, Psicoterapeuta Gestalt y formada en Astrología Psicológica.

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