Manual de instrucciones en caso de discusiones

manual-instrucciones-discusiones_Ana-CalderonNormalmente con quien más discutimos son las personas más cercanas a nuestra vida, pareja o familiares directos, por el grado de intimidad que se despliega con esa persona, la cercanía y el contacto. Como bien decía el refrán “la confianza da asco”. Puede que creas que sea algo malo, pero puede que no, puede que sea lo mejor que te puede pasar, el discutirte con alguien, ya que en ese momento está saliendo una parte de ti que en otras ocasiones no te atreves a mostrar o no necesitas sacar pero que sigue existiendo. Puede que después de esa apoteósica discusión, te paras a analizar cada fragmento de ese día y piensas joder si es que no sé ni cómo empezó la pelea o discusión, y al final hemos acabado machacándonos…Si yo quiero a esta persona, pero … Como una ola te has visto atrapado por algo mayor que tú, has perdido el norte, te has sentido atacado, dolido por él o ella…Cuando en otras ocasiones todo fluye. Y llegas a cuestionarte ¿cómo hemos llegado hasta aquí? La cuestión es que aquí sólo estamos rozando la superficie, sin embargo detrás, es mucho lo que se cuece. Aunque tú solo ves el ataque y la agresión. Si realmente quieres llegar al quid de la cuestión, solo hay que seguir la pista…Una pista que te va a transportar en el tiempo. Lo primero vamos a viajar unos años atrás, pero muy atrás cuando a penas eras un niñ@,  y vamos a entrar en tu casa para recoger las pistas. ¿Qué clase de ambiente me rodeaba en mi infancia?

  • Un ambiente intrusivo y tajante, aunque a la vez franco y directo. Viviste situaciones de violencia verbal y hasta física. Tenías una madre “atropelladora”, ¿se acercaba a ti sin darte tiempo para decidir o elegir? (luna en aries)
  • Había mucha presencia de lo material, como algo permanente. También caricias, mimos, alimento, regalos, cuerpo, amor, seguridad, alimento, sensualidad, inercia, dinero, todas eran como un solo estimulo, todos ligados. La máxima seguridad estaba en lo estático. (luna en tauro)
  • Tal vez estabas en un ambiente donde la inteligencia, estar informado, la versatilidad, la habilidad de hacer más de una cosa a la vez, estaba muy valorado (o afectivizado). Y sin embargo dejarse llevar por las emociones era un signo de debilidad. (luna en géminis)
  • El vínculo con tu madre era muy estrecho, íntimo, sin intermediaciones, donde estaba garantizada la seguridad y no se necesitaba ni siquiera verbalizar, estabas cómod@ y segur@ y no necesitabas decir que necesitabas”, pues las necesidades siempre estaban cubiertas. (luna en cáncer)
  • Puede que fueras el centro de las miradas, el rey/reina de la casa y tu sola presencia llenaba de vitalidad el entorno y colmaba las expectativas de quienes te rodeaban. Eras querido solo por el hecho de “ser” y no necesitabas hacer nada para que te quisieran. (luna en leo)
  • Puede que en tu casa, los comportamientos que indicasen “madurez” eran muy apreciados e incluso tu madre era alguien que necesitaba que la ayudasen a ordenarse, depositando en ti el apoyo que necesitaba. Lo que daba seguridad era el orden, la minuciosidad y la eficiencia. (luna en virgo)
  • O bien tu familia era una en la que no estaba aceptada la honestidad o había un juicio muy fuerte en contra de la explicitación directa de las situaciones y conflicto. Se tenía que agradar a los demás, ser educado, refinado, amable, estar pendiente de que el otro se sintiese bien y no adoptar actitudes inadecuadas (luna en libra)
  • Puede que hubiese mucha intensidad…”’Yo doy todo, pero te exijo que me des todo a cambio”, una familia donde el afecto es imaginado como fusión total máxima. ambivalencia entre ser todo para la madre (familia, clan) y al mismo tiempo perder toda identidad propia, quedando constituido por el mero deseo de ese mundo afectivo que impide toda diferenciación. (luna en escorpio)
  • Tal vez no había interferencia a tus deseos, eras cuidado y protegido. Tu infancia era un entorno en donde estaban presentes la amplitud, la expansión, la confianza, la libertad, el optimismo y la alegría.  (luna en sagitario)
  • O bien tu afecto venía asociado a minimizar tus necesidades. Limitarse a lo esencial con el fin de autosostenerte. Una madre austera, poco proclive al contacto físico y emocional, una educación severa y con poca consideración hacia tus necesidades personales. (luna en capricornio)
  • O tal vez en tu infancia había cortes…tan pronto te decían “te quiero” ese vínculo desaparecía. Cada vez que había afecto, este desaparecía súbitamente. El único refugio era la ausencia de refugio, la renovación, la única constante. Una madre siempre diferente, distante y cercana, ausente y presente, inmensa y vacía.  (luna en acuario)
  • O estabas envuelto en una cualidad maternal omnipresente que iba mucho mas allá de tu madre real. Cobijado por una gran ternura y cuidados infinitos,donde no había que realizar ningún esfuerzo para sobrevivir, no había violencia, ni lucha, ni escasez, ni restricciones. (luna en piscis)

Imaginémonos por un instante un encuentro entro todos ellos, cada uno va a estar respondiendo de una forma diferente a la misma demanda, la cuestión es cada uno interpreta también de forma diferente los actos. Que niño hay detrás, que personaje se esconde, que herida se reabre en el cotidiano de esa relación… Por ejemplo está la persona que siente que si pide algo, o si alguien le da, queda comprometida a dar todo de sí a cambio.  (luna en escorpio) O la que quiere entender y no sentir, cree que por ser hábil, inteligente y saber, será premiado, querido y se terminaran todas las dificultades y esto no es así. (luna en géminis) Cada vez que algo nos sucede miramos de responder de la mejor forma, esa es la idea siempre, nadie quiere hacernos daño voluntariamente, uno siempre trata de hacer lo mejor. El problema es que funcionamos a través de la memoria, uno ha ido sofisticando su sistema de defensa dependiendo de todo lo que ha vivido y cuando vivimos algo que nos recuerda a una situación pasada, accionamos la defensa automáticamente antes de que crucen la valla de seguridad y nos hagan daño. Llevamos toda la vida entrenándonos y respondemos ante nuestro sistema de entrenamiento. El propósito real es no quiero sentirme herido, no quiero que me hagas daño. Si en mi casa no estaba aceptado expresar las emociones, automáticamente en situaciones de riesgo voy a actuar así. El problema es que el otro te percibe frío, porque para él cuando hay una situación de riesgo se corta el dedo y expresa su compromiso con el otro. Dependiendo de eso nuestro escuadrón de batalla será uno u otro. Si tenemos unos recursos parecidos de respuesta defensiva será más fácil entendernos, porque sabemos que cuando el otro saca el batallón, en el fondo lo que hay detrás es un sentimiento de fragilidad. Pero, ¿qué sucede cuando mis defensas son diferentes a las tuyas? No puedo saber qué te está pasando, no puedo entender porque has sacado a los leones y me has tirado al medio del ruedo y me has sacado al más sanguinario de tus sicarios. Si realmente nos importa esa persona, si vemos que en la calma todo está bien, vale la pena que hagamos una reflexión de nuestros mecanismos de defensa ya que estos me están alejando de contactar con los otros. Se trata de que la armadura me defienda no que yo sea su esclava y me impida que los demás me toquen. Así que la próxima vez que te salten las alarmas de que alguien quiere invadir tu castillo tómate un par de segundos de respiro para comprobar quien hay, antes de sacar tu batallón, asegúrate si alguien te ha proclamado la guerra o si solamente es que ha cruzado un pajarito por tu valla electrificada con sensor de movimiento. Terapeuta Barcelona-Ana CalderónAna Calderón Artista, Terapeuta Gestalt y formada en Astrología Psicológica. Combina sus conocimientos en terapia, arteterapia y astrología psicológica en pos del crecimiento personal y el desarrollo del potencial que aguarda en el interior de las personas. Más información sobre Ana Calderón ; contacta: Contacto; Solicitar Consulta terapéutica; Otras consultas:Consult