¿Me permito el placer?

Me permito el placer
Esa pregunta bombardea desde ayer mi mente.

Acostumbrada a llevar una vida donde las responsabilidades se anteponen al ocio, donde el angelito coge más el mando que el demonio, o al menos a efectos visibles. Hoy llego a la conclusión, si dejarse llevar por una locura, un impulso, una apuesta personal sin reflexionar a penas un día, ¿está permitido?

A quien le hago la pregunta, si no es a mi misma? De quién espero la aprobación? ¿Quién decidió que es correcto y que no?…y cuál es el baremo para decidir hasta qué punto nos podemos pasar de la raya, liberándonos de nosotros mismos versus contenernos y disciplinarnos?

En el momento presente en el que vemos que los condicionantes han cambiado y que ahora para obtener resultado de algo hay que esforzarse el triple, también se oyen múltiples historias en las que, ante las limitaciones presentes, las personas elaboran estrategias alternativas donde la creatividad personal, el disfrute y el goce ante algo se ve puesto al servicio de un ideal. Llegando incluso a pasar por encima, superando a aquel que creía que por el mero hecho de “esforzarse” era suficiente.

Pues resulta que no lo es, resulta que si no vibra cada centímetro de tu piel con lo que haces, las tormentas serán difíciles de soportar. Así que más vale escuchar esa voz interna, darte un regalo y preguntarte…que me apetece realmente hacer a mi con mi vida…¿realmente me veo en este trabajo?…¿qué es lo que no me importaría hacer sin recibir una retribución económica por ello? Creo que esto nos puede orientar a fin de cuentas. Si disfruto con lo que hago, pase lo que pase, permaneceré en mi camino. Si no es así, ante el primer golpe, abandonaré.

Muchos nos hemos dejado llevar por las demandas familiares… “hijo, has de hacer algo que te de un sostén en el futuro”…y hemos accedido a prostituirnos olvidando ilusiones, esperanzas…aquello con lo que realmente disfrutábamos de pequeños, para construirnos una seguridad que al final no es tal. Una seguridad que si hubiésemos escuchado nuestro interior, nuestro corazón ya tendríamos porque partiría del centro de nuestro ser, y no de elementos externos.

Así que hoy, domingo, me permito un instante de silencio, un regalo para escuchar, ¿hay algo que realmente quiero, me apetece y no estoy haciendo?¿Hay algo que mi interior me dice que mi felicidad, mi plenitud está puesta en juego?

Puede que no haya respuesta, puede que todo esté bien y la impaciencia no esté dejando ver el sentido de la existencia, que hay detrás de la escena… pero a fin de cuentas, bienvenidas dudas para valorar, para hacer inventario si todo lo recorrido compensa o si hay algo que valga la pena incorporar, introducir en tu vida que te haga disfrutar de verdad.

Ana CalderónAna Calderón  Artista, Terapeuta Gestalt y formada en Astrología Psicológica.

Combina sus conocimientos en terapia, arteterapia y astrología psicológica en pos del crecimiento personal y el desarrollo del potencial que aguarda en el interior de las personas.

Más información sobre Ana Calderón ; Contacta: contacto; consulta terapéutica: Consulta

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Photo by  Anna Werner

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2 pensamientos en “¿Me permito el placer?

  1. Karen dice:

    Totalmente de acuerdo. El contexto ya es muy duro; si encima tenemos que hacer algo que no nos gusta se nos va a hacer muy cuesta arriba.

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